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Todo era caos

Relatado por: Tania MD

19 de Septiembre del 2018, como cada año, estábamos esperando la hora para realizar el mega simulacro.

En mi trabajo todos los colaboradores participaron, terminando hicimos la retroalimentación y nos reincorporamos a nuestras labores y estando en mi área de trabajo aproximadamente a las 13:14 sentí que alguien movía mi silla pensé que me había mareado cuando una compañera grito esta temblando, me dispuse a salir por la ruta de evacuación la alerta sísmica no dejaba de sonar, llegó un momento en que nos podías caminar; en contra esquina hay un Kinder y el grito de los niños era aterrador, salimos y sobre Av. Municipio Libre los autos detenidos, gente bajando del transporte publico, peatones angustiados todo era caos. cuando todo paso, los compañeros del trabajo estaban aterrados, todos queríamos comunicarnos con nuestras familiar, madres y padres de familia llegaban corriendo para ir por los niños del kinder.

Después de 30 minutos, nos dieron la salida del trabajo para que pudiéramos ir a nuestras casas, no había metro en la línea dorada así que decidí caminar hacia Av. Tlalpan que ya era un caos, no había transporte publico el metro no funcionaba mucha gente empezó a caminar, camine sobre Tlalpan hacia eje 6 para ver si podía tomar transporte que me llevara al Oriente de la Ciudad, hay una base de camiones y me subí a un microbús el cual se fue lleno porque no había transporte había mucho trafico y era impresionante ver gente caminando todo el eje 5 hacia la estación del metro Aculco, muchos se solidarizaban y subían a la gente en su carro, en los camiones de redilas. Lo peor era que no me podía comunicar con mi familia, no salia la llamada por el celular, el chofer iba escuchando las noticias y era impresionante escuchar como había gente herida, edificios caídos, una escuela niños atrapados, todos los pasajeros nos mirábamos no dábamos crédito a lo que escuchábamos; hacia donde yo voy es un trayecto que se realiza en 60 minutos ese día hice 2 horas, en todo el trayecto se repitió la misma imagen gente desesperada por poder subirse a un camión, ríos de gente caminado por todo el eje 6 Oriente, caras de preocupación.

Cuando por fin llegue a casa sentí alivio de ver a mi mamá sana y salva , mis 2 sobrinos me abrazaron y me dijeron "tía que bueno que estas bien", no había luz en la colonia, lo poco o mucho que sabíamos era por la señal de un viejo radio que teníamos en casa, intentamos comunicarnos con mi familia materna que es de Morelos pero no entraban las llamadas, así pasamos la noche con la incertidumbre de que no volviera a temblar. El 20 de Septiembre me levante, me bañe, desayune algo y me fui a mi trabajo, compre el periódico y fue cuando visualice la magnitud del sismo, muchas colonias afectadas pero lo peor era saber que en el estado de Morelos se había llevado la peor parte del sismo, con un nudo en la garganta envié un mensaje por WhatsApp al grupo de mi familia y me comentaron que estaban bien, que solo fue el susto, que no podían comunicarse porque no había servicio de Telmex, no había red y no salían las llamadas de celular, no tenían luz, la terminal de autobuses se había derrumbando, algunos tramos de la autopista y las carreteras tenían grietas, habia deslaves, no había servicio de transporte publico hacia allá.

Llegue a mi trabajo y nos dijeron que nos tomáramos el día, que no íbamos a trabajar; regresé a casa, le mostré el periódico a mi mamá, le dije que la familia estaba bien solo con el susto. A las 2 horas llegó la luz y encendimos la televisión fue muy impresionante ver en vivo todos los daños en la Ciudad de México, pero más ver como estaba destruido el estado de Morelos, las imágenes de los municipios de Jojutla, Zacatepec que presentaron muchos daños, pero también muchos pueblitos de los alrededores; gente herida, gente triste porque lo había perdido todo, pasando la noche afuera de sus casas en ruinas porque no tenían donde quedarse. Pero también empezaron a llegar imágenes de la solidaridad de los mexicanos que en esos momentos ya se habían organizado y llegaban a las zonas afectadas con una pala, un pico o con sus propias manos a levantar escombros buscar heridos; con un pan, una torta, un sandwich, una botella de agua para que comieran algo; con alimentos, ropa, medicinas para toda esa gente que se quedo sin hogar, sin un techo donde dormir, sin un lugar para preparar sus alimentos o para asearse.

Una vez mas como en el sismo de 1985 vimos a un México Unido nuevamente por la tragedia, dispuesto a ayudar con lo poco o mucho que tenia tanto a los habitantes de la Ciudad de México, Morelos, Puebla, Estado de México y todos esos lugares donde el sismo afecto. Una vez más el pueblo se organizo para ayudar, para hacerlo de corazón sin esperar nada a cambio.