| Más de 50 familias quedaron aisladas, sus casas fueron invadidas por las aguas del drenaje que colapsó por las lluvias de la temporada y la respuesta de la perredista administración encabezada por Rubén Escamilla asegura que no se han presentado emergencias, sólo hay algunos encharcamientos.
La frustración, la impotencia, la desesperanza, comenzó a invadir a los vecinos de por lo menos dos barrios y colonias, ubicados a pocos metros del centro histórico, pues claman por la presencia del jefe delegacional, quien les manda a decir que no tiene tiempo, que está ocupado.
Funcionarios delegacionales vienen y van, recorren la zona, y se van con la misma respuesta, "no podemos hacer nada", el drenaje esta taponeado, los camiones extractores no se dan abasto a extraer el agua negra acumulada en casas y calles de la zona.
Ya son más de 48 horas que el agua invade las casas, todas sus pertenencias, en algunos casos su reserva de alimentos, sucumbieron ante el embate de las aguas, que incluso rebasaron más del metro y medio. Son los barrios de San Andrés y Los Reyes y las colonias de Tierra y Libertad y Quihautla.
Los vecinos claman por un lugar donde dormir, sus familiares y amigos están en las mismas condiciones, otros no quieres dejar su patrimonio, aun cuando está ya arruinado, temen que la rapiña se desate y pierdan lo poco que les pueda quedar, que puedan recuperar. Claman por alimentos.
La emergencia se inicia desde el jueves por la tarde, pero la respuesta es "son solo encharcamientos". La ayuda no llega y la espera se hace larga.
El sueño les gana y luego llega la madrugada que les despierta, sus pertenencias empiezan a flotar, el agua sube de manera despiadada, la impotencia les invade, sus esfuerzos no se dan abasto. La lluvia no cede, la ayuda tampoco llega, el Agua no cede y aumenta sin piedad.
Comienza el viernes, el agua no cede. La desesperación comienza a crecer y afectados y vecinos de la zona deciden bloquear la calzada Tlahuac Tulyehualco, esquina con la calle Desierto, en lugar de camiones extractores, los peredistas gobiernos del Distrito Federal y Tláhuac de manera diligente les envían granaderos.
Los vecinos atentan contra el libre tráfico de vehículos, afectan a terceros inocentes, a pocos metros, las avenidas Tláhuac y Rafael Atlixco están cerradas por las fiestas patronales por cuando el gobierno delegacional no puede ir contra contratados para la venta de cerveza y para bandas musicales.
La respuesta es "no podemos hacer nada".
Llegan funcionarios del Gobierno del Distrito Federal prometen ayuda. Por la noche llegan los camiones extractores, pero la lluvia continua. Tras 40 viajes, el agua sólo baja 30 centímetros. No se vislumbra el fin del diluvio. El jefe delegacional se niega a presentarse, el desfile de funcionarios sigue, la respuesta es la misma, "no podemos hacer nada". No saben que hacer.
Elementos de la Secretaria de Seguridad Pública, adscritos al sector Mixquic, intentan rescatar a algunas familias, pero el agua impide el avance. Se pide ayuda, y llega ya en la noche, los bomberos llevan una lancha, con la cual se rescata a algunos ancianos que ya comienza a entrar en la desesperación.
Llega el sábado, los vecinos son convocados a ir al "centro", pero la desconfianza en el gobierno de Marcelo Ebrard se apodera de ellos y deciden, bloquear nuevamente la calzada y exigir que los funcionarios lleguen al lugar y se den cuenta de lo que sucede.
La lluvia continua y las promesas también, pero la ayuda no aparece. Los afectados no se mueven, su decisión es permanecer en el lugar, ya no tienen nada que perder.
Alguien menciona incluso, que Escamilla si pudo llegar hasta ellos cuando necesitaba el voto, ahora ya no tiene tiempo para ellos, ni siquiera quiere visitarlos, otros dicen que tiene miedo de enfrentar a la gente.
En la multitud, alguien grita que ya no le importa lo que pase, que se va en diciembre, para buscar una diputación. Otros le dicen que le cobrarán la afrenta, el desprecio, en julio del 2012, con el voto.
Solo llegan dos camiones extractores y logran unos ocho viajes, La lluvia continua, el agua no cede. El drenaje esta taponeado, insisten los funcionarios, otros dicen que se arruinó una de las bombas del cárcamo, Los canales de la zona comienza a elevar el nivel, otro peligro asecha. "No podemos hacer nada". el DF esta colapsado.
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