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Cartas a EL UNIVERSAL

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Urbanización de Zona ecologica en Ciudad Patrimonio de la Humanidad 
  Rescatando
  08-08-2010        rescatandolospicachos@gmail.com
Cristina Pérez-Stadelmann Estimada señorita Pérez-Stadelmann, la quiero felicitar por sus excelentes artículos sobre la situación que viven las mujeres en el Estado de Guanajuato, su reportaje de este domingo 8 de agosto, me anima para escribirle, después de ver su labor en pro de las mujeres que hoy sufren en Guanajuato. Pensé que si es usted corresponsal en el Estado de Guanajuato, le pediría, dar a conocer también algo diferente, yo se que este caso de las mujeres no tiene comparación con lo que le pediré. Bueno es sobre la Urbanización de los Cerros de la Bufa y los Pichachos en Guanajuato, esto también nos tiene muy preocupados a la sociedad de Guanajuato, no solo por los negocios turbios o por el hecho de querer construir unas casas, hotel y centro comercial, no estamos negados a que Guanajuato prosperé, ya que hay más desarrollo en la parte sur de la ciudad, dónde no afectaría el paisaje, que nos hizo merecedores del titulo que muchas ciudades les gustaría tener cómo es el de Ciudad Patrimonio de la Humanidad, sino además porqué cualquier cambio en al paisaje puede hacer perder este titulo, creo que lo peor es el daño ambiental que puede causar este proyecto, proyecto en el cuál estoy segura que no solo el Presidente municipal y el cabildo de la ciudad están apoyando en los oscurito con el empresario, sino que en el fondo puede estar coludido el Gobierno del Estado. Cualquier cambio a esos cerros podría traer consecuencias terribles, no solo para la propia ciudad, sino para las comunidades y municipios vecinos, ya que de los cerros baja el agua que surte a presas y ríos cercanos, al urbanizar esta zona estarían dañando el escurrimiento del agua, además de los cambios climáticos, el riesgo de los desgajamientos de los cerros, ya se han dado estos desgajamientos en el acceso a la ciudad llamado Diego Rivera, acceso construido y a cargo por el Gobierno Estatal, el cuál le dio la obra a la empresa que ahora quiere urbanizar esta zona de la ciudad. Nos ayudaría mucho que esta situación se sepa en fuera de Guanajuato, espero que este interesada en el caso Muchas gracias por su atención Rescatando los picachos
  

LA DIFICIL SITUACION POR LA QUE VIVEN LOS PERITOS, POLICIAS MINISTERIALES Y MP EN LA PROCU MEXIQUENS 
  ENRIQUE
  06-08-2010        enriqueglez@yahoo.com.mx
Si estimados lectores, esta además en sus allegados los subprocuradores generales, subprocuradores regionales, directores de policía y de servicios periciales, por qué, porque han de saber que como en todo los policías, peritos y mp tienen mandos superiores a quienes les deben acatar las instrucciones, por ello en todos los asuntos de relevancia, donde tienen algún tipo de interés, TODO PODEROSO y sus allegados siempre están vigilando la actuación de los mp, y les dan instrucciones de cómo investigar, a quien entrevistar, que indicios recolectar, cuáles no, en que sentido deben emitirse las periciales, son realmente los superiores quienes dan la instrucción de que un asunto se determine de tal o cual modo, y que pasa sino los operadores del sistema no lo hacen, que sucede, pues simplemente le exigen la renuncia contra su voluntad, si bien le va, porque sino, TODOPODEROSO ordena se le finque responsabilidad por la comisión de uno o todos los delitos que hay en el código penal del Estado, y sino lo hay pues sencillo, piden se legisle ese delito para poder meter a la cárcel aquel servidor publico que haya querido actuar de acuerdo a lo que el derecho dicta y lo que realmente es justicia. Los operadores del sistema, SEÑORES Y SEÑORAS, en realidad no SON UNOS BURROS, son gente con mucha capacidad, que ante la necesidad de tener un ingreso económico, para poder sustentar a los integrantes de su familia y ante el hecho de vivir con la esperanza de que vengan tiempos mejores, ACATAN las instrucciones de TODOPODEROSO y sus allegados, pues es mejor hacerlo, ya que de seguir la instrucción no pasa nada, al contrario sumas puntos para que seas candidato a obtener UN BONO ECONOMICO y si desobedeces, pues ya saben las NEFASTAS consecuencias. USTEDES QUE PREFERIRIAN, imagínenlo por unos minutos. ES REALMENTE UNA DECISION TORMENTOSA, QUE ANIQUILA CADA MILESIMA DE SEGUNDO, y que a final de cuentas la tomas o la tomas…. No cabe duda que la pero etapa de la procuraduría mexiquense lo ha sido con el baboso de BAZBAZ, y la película de TERROR EN LA PROCU II, continua con ALFREDO CASTILLO, analizando superficialmente esta nota hay varias inconsistencias por no llamar PENTONTADAS, al igual que BAZ BAZ, ALFREDO CASTILLO ve los toros desde la barrera y no va al toro por los cuernos. SEÑORES, SEÑORAS, el hecho de que se rote al personal como lo propone sí es bueno, pero imaginen nada más con qué estado de animo llega una persona que se tenga que trasladar por ejemplo de Tejupilco hasta el municipio de Ecatepec, para laborar su turno de 24 por 48 horas (perdón digo de 24 horas hasta que el cuerpo aguante y el trabajo lo permita), no se diga si tiene que trabajar de lunes a viernes de nueve hasta que el cuerpo aguante, este seria el primer factor, otro factor sería que con el sueldo tan bajo que tienen SE LE IRIA EN SOLO GASTOS DE TRASLADO Y COMIDA, y si a ello le sumamos que en muchas de lass ocasiones las agencias del ministerio publico son la tienda del NO HAY, NO HAY, por qué, pues porque NO HAY IMPRESORAS QUE FUNCIONES, NO HAY EQUIPOS DE COMPUTO, NO HAY EL SUFICIENTE PERSONAL, es decir, hay agencias que trabajan con una sola persona llamese secretario o ministerio publico, o un solo policía ministerial, que no sabe si cuidar, vigilar a la persona que tiene detenida en su galera o brindar apoyo algún ciudadano o acudir a la esena de un crimen, porque, porque no se puede partir en varios pedazos, asi es la cruda realidad. CUANDO hay equipo de computo e impresor, no ay toner o se acabaron las hojas, y como el TODOPODEROSO no tiene las arcas llenas de lo que se requiere, quien lo tiene que costear haaaaaaaaaaaa pues el mp, policía o peritos. Entonces imagínense el sueldo se le fue en eso. Continuamos, no hay PATRULLAS, si las hay NO HAY PARA COMBUSTIBLE, si se descompone llevala arreglar por tu cuenta a tu taller de elección, PUES SI LO LLEVAS AL DE LA PROCU LO TARDAN COMO UN AÑO SI BIEN TE VA, y te facturan un cambio de balatas como si fuera el precio del vehiculo al salir de la agencia…….. Es totalmente incongruente que por un lado pretenda que ingresen como agentes del mp, personas menores de 25 años, por favor, no tengo nada contra los jóvenes sé que los hay muchos con una capacidad enorme para poder desempeñar el trabajo, SÍSISISISISISISISISISISISI, pero solo bajo una condición, una sola condición CAPACITACION, PREPARACION POR PARTE DE LA PROCURADURIA con verdaderos conocedores del DERECHO PENAL, para que lleguen con todas las herramientas y poder operar el sistema. SEÑORES, no solo como el BORRAS a lo BAZBAZ (pen..) Lo que este, otro animal, quiere hacer es incluso DISCRIMINATORIO, porque imagínense si se quiere a personas que no tengan dependientes económicos para que no pidan dinero o no se corrompan, por favor porque personas como ALFREDO CASTILLO están al frente de la PROCU, lo que se necesita es que les den un sueldo DECOROSO, en toda la extensión de la palabra…………. En incongruente, porque por otro lado enaltece al tal Oscar Desfassiaux Trechuelo y que con sus más de 40 años de experiencia OFRECERA UN TRABAJO MÁS PROFESIONAL, entonces yo preguntaría que pasa con los Ministerios Publicos, policías ministeriales y peritos con experiencia….. haaaaaaa no, ELLOS SON CORRUPTOS…… Por dios, que barbaridad. OJALA. Y ESTE BREVE COMENTARIO HAGA ECO, POR LO MENOS EN LA CONCIENCIA DE LA CIUDADANIA QUE CREE QUE LOS MALOS DE LA PELICULA SON LOS QUE ESTAN DE OBREROS, ANALIZENLO Y VERAN QUE COMO EN TODA PELICULA HAY UN DETRÁS DE CAMARAS. ESTIMADOS DIRECTIVOS DE ESTE PERIODICO, YA QUE DAN LA OPORTUNIDAD DE PODER EXPRESARSE, OJALA Y PUDIERAN PUBLICAR ALGO RESPECTO DE ESTE BREVE COMENTARIO. GRACIAS
  

Marihuana. 
  Gerardo Javier
  05-08-2010        gjgalveza@msn.com
Si fuma marihuana no maneje, y si maneja no fume marihuana. En una ocasión se me confió en alta confidencialidad que una persona adicta a fumar marihuana sale en ocasiones, por increíble y terrible que esto sea, y atropella personas a propósito. Seguramente ha dejado a varios lisiados de por vida o incluso muertos. No sólo eso lo ha hecho incluso en presencia de un hijo menor de edad. No puedo dar testimonio de la veracidad de esta historia, pero cabe la posibilidad de que por desgracia sea cierta. Con todo y todo lo conveniente es sacar de la ilegalidad el consumo y comercialización de esta planta y de todas las substancias que alteran el comportamiento de los consumidores de estos productos. Estas plantas son maravillosas y no deben de extinguirse. Pero su uso debe de estar bajo la supervisión de gente honesta, sana y muy experimentada. Queremos reducir muy marcadamente el uso del papel, pero difícilmente tendremos una sociedad absolutamente sin papel. Se habla de que la marihuana puede usarse para producir papel. Es en extremo urgente hacer de la sociedad mexicana una sociedad pacífica y armónica. Se requieren cambios profundos que hemos estado discutiendo por décadas que van mucho más allá de la despenalización de las drogas. Se requieren cambios en varios frentes. Un cambio aislado incluso puede ser muy peligroso. El diagnóstico lo tenemos desde hace ya bastante tiempo, bastante claro y completo. Que bueno que hay personas, entre ellas el Presidente de la República, que están buscando el cambio positivo. Nunca es tarde para dar un paso en el sentido correcto. Enhorabuena.
  
 
Comentario de la redacción
  06-08-2010        itzam.roman@eluniversal.com.mx
 
  

no al peaje 
  mario
  02-08-2010        apolinariomachuca@hotmail.com
peaje abucivo los que trasitamos por la ramiro priale no deberiamos pagar peaje la perdida de tiempo que ocasiona asiendo cola para pagar la via es una trocha asesina con huecos sobre el puente y con aguateros que malogran la via a vista de los policias que no multan esa falta lo que hacen es parar los carros asiendo perder mas tiempo si nosotros pagamos para circular en via rapida donde esta el respeto y adonde y aquien nos podemos quejar por este abuso no al pago del peaje
  

Reduccuón de pensiones del IMSS 
  J Jesusieto
  02-08-2010        jesus_vilchez@yahoo.com
Estoy a dos años de poder pensionarme por el IMSS ley 1973, pero en 2009 quedé desempleado por lo que decidi usar mi liquidación para pagar por mi cuenta las cuotas del IMSS correspondientes a jubilación y desempleo en edad avanzada. Si bajan las cuotas habre gastado mi liquidación en vano y quedare sin ahorros y con una pensión reducida y no por la que he estado pagando. NO ME PARECE JUSTO, LUCHARE POR MIS DERECHOS Y BUSCARE APOYO DONDE SEA NECESARIO, YA QUE NO ME SIENTO REPRESENTADO POR NADIE Y SI ESTAFADO.
  

Abandono de padres 
  Baruch Alfredo
  27-07-2010        bar.beltran@hotmail.com
Quiero aclarar que estas líneas no son para hablar de los casos donde los hombres no están buscando un compromiso, cosa difícil de identificar (incluso en aquellos donde el que sean adolescentes o de un casado con su amante no significa que no adquieran la responsabilidad de criar a un hijo). Me refiero precisamente a aquellos que decidimos establecer una familia. Me he preguntado muchas veces porqué los padres se alejan de los hijos cuando hay una ruptura con la madre de estos. Más cuando como padre sé que los sentimientos que emanas cuando los tienes por primera vez en tus brazos son de protección y amor hacia ellos. Porque cuando comienzan a dar matices de inteligencia y habilidad te hinchas de orgullo y generas una serie de proyectos imaginarios de lo que serán cuando crezcan. Además de que toda tu vida gira en sus gustos y necesidades, puesto que sus risas te hacen más feliz a ti que a ellos, los golpes que se dan parece que van directo a tu hígado y sus lágrimas a perforar tu corazón. Cuando lo primordial para ti es que coman (que sea donde y lo que les gusta), que tengan vestido suficiente (sin importar siquiera que no vuelvas a renovar lo indispensable de tu guardarropa), que tengan educación que los hará exitosos (aún reparando que los frutos de eso no serán para ti y que tu carrera, posgrado, maestría, doctorado que pudieran redituarte más pasan a un quinto término) y que se diviertan en lugares aptos para ellos (por lo que todo tu entretenimiento de adulto se enfoca, como había mencionado, en sus sonrisas). Mi duda principal es por qué después de estos sentimientos tan intensos el cuarenta por ciento de los niños que han vivido una ruptura de sus progenitores no han visto a su padre en al menos un año y el 60 por ciento de los niños que sí ven a su padre ausente, lo hacen en un promedio de 69 días al año. ¿Qué es lo que cambia entonces? Acaso el hombre tendrá en sus genes un interruptor de amor y protección que apaga cuando se le da la gana. O será que tiene un sentido de irresponsabilidad que brota cuando ya no existe una relación con su pareja. En mi caso no es de esa manera, así como, sorprendentemente, tampoco el de muchos otros hombres. Desafortunadamente la pelea por los “Derechos y obligaciones hacia los hijos” es la que va destrozando la relación de los padres con los pequeños. Principalmente porque toda la sociedad con muchos instrumentos incluyendo la ley siembra una semilla para que la familia abandone a los padres y no viceversa (como se ha creído), volviendo inútiles las quejas y denuncias hacia la falta de obligación de los hombres. Donde también los padres no denunciamos estas injusticias por costumbre cultural, además de la falta de armas, fuerzas e interés (por desgaste) para luchar por los niños. Porque se interpreta en todos los ámbitos que los derechos son de las mujeres y las obligaciones de los hombres. Cuando se da la separación hay muchas heridas entre los dos integrantes y lo común es que termine la relación sin ganas de saber el uno del otro, desgraciada y afortunadamente para ellos queda un vínculo muy importante que son los hijos (nacidos o por nacer). Socialmente se pide que los hijos se queden con la madre, por lo que la separación casi inminente del hogar es del padre (aún sin que importe que la ruptura sea de dos o peor aún que quien haya contribuido menos a mantener unida a la familia sea la mujer). Imaginen a cualquier persona que tiene un negocio de paletas con otra y por problemas deciden terminar la sociedad. Con eso la ley dictamina que una de ellas que tiene todo el derecho de decidir sobre las paletas, si las vende, se las come, si las cambia de lugar. En cambio a la otra le dice que tiene la obligación de mantener el local, de dar la materia prima y solo el derecho de ver las paletas una vez a la semana donde tiene que pedir permiso para venderlas o comerlas. Eso es lo que está pasando actualmente en nuestra cultura, lo cual ha provocado la ruptura de las familias. Aunque no aceptamos socialmente que el truene de pareja debe llevar a la desaparición de una figura que normalmente es la paterna, las acciones de la sociedad y de la persona que se queda con la custodia encaminan a dejar de hacer al otro partícipe en la educación, convivencia, formación y compañía de los niños. Sólo hay que pensar cuánto impacto tiene en una persona el tener durante mucho tiempo con la pareja que vive conflictos de la magnitud suficiente como para tomar o acatar la decisión de separarse, desechando sueños, estilo de vida, imagen, bienes, sentimientos y convivencia con sus hijos. Posteriormente debe confrontar la soledad y el problema de sacar adelante su vida y la de sus hijos, donde al no compartir techo se duplican los gastos y el recortar los de la otra casa significa una ofensa hacia su ex. Y por esto, en el día a día, se confronta con barreras vestidas de chantajes, manipulaciones y acusaciones sinsentido que tienen que ver con la formación y convivencia con los niños. En resumen, una persona que viene de una vorágine de conflictos, que debe confrontar la pérdida de la vida como la conoce hasta ese momento, donde se duplican los gastos de manutención y que al final le ponen barreras para estar con sus hijos ¿cómo quiere la sociedad que no se dé por vencido, que tenga fuerza para luchar y seguir con esos conflictos durante años, que no se haga idiota para bajarle a los gastos y que no se vuelva egoísta porque solo se tiene a sí mismo con quien descargar su cariño? Los derechos y obligaciones deben compartirse por igual, por lo que hago una denuncia para que la sociedad actual cambie hacia este punto de igualdad, donde no rompan la madre al padre y que protejan realmente a la formación de los niños. Atte. Un padre que se rehusa a dejar de serlo, a pesar de toda la sociedad.
  

LAS PENAS DE PRISION 
  JESUS C.
  27-07-2010        jurisjefejesus@live.com.mx
A menudo los ciudadanos de este país, y de muchos otros, nos preguntamos ¿que es justicia?. La respuesta fria y al parecer mejor aceptada lo es: DAR A CADA QUIEN LO QUE MERECE. En principio, ello es acertado, congruente con un sentir humano y hasta cristiano. Sin embargo, en estos tiempos y en este país, ese concepto ya no se tiene por verdaderamente válido. En otros tiempos, incluso aquellos de nuestro México prehispánico, efectivamente existía el castigo corporal para aquellos que trastocaban el orden social. Es bien conocida la severidad aplicada a los ladrones, a los mentirosos, a los holgazanes y a los defraudadores. Sin embargo, tal severidad de castigo obedecía a la necesidad de mantener un estado de respeto y confianza. Propiamente se tenía confianza en el criterio de los señores que se encargaban de dictar la justicia. La imposición de las penas a menudo consistía en azotes, pinchadura de espinas, ataduras y, en los casos de faltas patrimoniales, decomiso de las pertenencias e incluso la esclavitud en provecho del ofendido. Se tenía gran respeto por la palabra empeñada y se procuraba justicia. Realmente si se aplicaba el principio de dar a cada quien lo que merece y todo mundo lo aceptaba.Hoy en día y en nuestro sufrido México, las penas se han constituido en un estandarte político que solamente conduce a tejer una telaraña de seducción en los posibles votantes. La imposición de penas elevadas, inusitadas y desproporcionadas, se alejan cada vez más del concepto de justicia. Incluso se llega a proponer la pena de muerte para secuestradores y "asesinos". ¡Por Dios!, como si no conociéramos la cauda de corrupción y simulación que envuelve a nuestros paratos de justicia. A diario aparecen publicados diversos criterios referentes a la impacrtición de justicia: primero se condena a dos mujeres indígenas a buen número de años de prisión. Después de una revisión por parte de la Suprema Corte, la pena es invalidada y suprimida, porque dichas mujeres resultaron inocentes. Un grupo de personas del poblado de Atenco, primeramente resultaron con sentencias de muchos años de prisión. Al paso de las revisiones por parte de la Suprema Corte de Justicia, resulto que eran inocentes. Gracias a Dios que no se ha aprobado (ni debe aprobarse)la pena de muerte. Que Dios nos libre de semejante atrocidad; porque cuando se conceda a un ser humano el poder de decidir quien muere y quien debe vivir, le estaremos ubicando en el mismo rango que los "asesinos". Ya quisiera yo ver la cara del Juez que se atreva a condenar a otro ser humano, cuando sabemos biçen de lo imperfecto del quehacer de impartir justicia.
  

Discriminación en instituto cultural 
  Manuel
  27-07-2010        manuel_berumen@hotmail.com
26 de julio de 2010. Guadalajara, Jalisco. Discriminación en el ex convento del Carmen. En el prefacio del libro La teoría de la Justicia, el premio Nobel de economía Amartya Sen establece que en las sociedades democráticas modernas existen injusticias sociales que son totalmente evitables mientras que existen otras, que por sus características, es mucho más difícil eliminarlas. A mí me parece que la pobreza en la que viven decenas de millones de mexicanos es un ejemplo del tipo de injusticia social que, al menos en el corto plazo, no es evitable. Mientras que la discriminación de la que son objeto muchas personas en situación de calle –entre otros grupos sociales, por ejemplo, los indígenas– por parte de las instituciones públicas es una injusticia social que es completamente evitable. Sobre todo cuando la discriminación está tipificada como un delito en al menos 10 estados del país. Es este último tipo de injusticia social el que me ocupa en este breve escrito. El domingo 25 de julio de 2010, juntos, mi esposa, yo y nuestra mascota, salimos a caminar por la avenida Juárez en la ciudad de Guadalajara. Decidimos llegar al ex convento del Carmen, que se encuentra a dos cuadras de la avenida Federalismo, porque ambos teníamos necesidad de ir al baño. Una vez que llegamos al ex convento, debido a que yo tenía más urgencia, pasé yo primero al baño mientras que mi esposa me esperó afuera con nuestro perro. Una vez que regresé ella me sucedió mientras que yo y nuestra mascota la esperábamos. Fue entonces cuando me tocó ver que un joven, del cual se podía percibir por su indumentaria que posiblemente era una persona en situación de calle, se acercaba a la entrada del ex convento. Simultáneamente pude ver cómo, el policía que se encontraba a escasos tres o cuatro metros de la entrada, al observar que dicho joven se disponía a entrar a las instalaciones se apresuró a detenerle el paso antes de que pudiera rebasar la línea de la reja que sirve como entrada principal. De inmediato, dándome cuenta de lo que podría estar a punto de suceder comencé a acercarme a la entrada mientras que alcanzaba a escuchar cómo el policía cuestionaba al joven diciéndole -¿a dónde quieres ir?- a lo que el muchacho sólo respondía que a dar una vuelta a la los pasillos centrales, en los que se encuentra una exposición de fotografía, sabiendo de antemano que si le decía al policía que quería ir al baño éste le negaría la entrada. Sin embargo, a pesar de que el joven afirmaba que sólo quería ver la exposición de la explanada el policía insistía en que no podía pasar. Momentos después, yo me acercaba al policía para señalarle que no tenía por qué cuestionar al joven sobre qué era lo que deseaba hacer puesto que era un ciudadano igual a todos los demás que tenía toda la libertad de entrar y salir así como lo hacemos libremente todas las demás personas que vamos a menudo a visitar las instalaciones del ex convento. A lo que el policía, sin alterarse ni ponerse violento físicamente, sólo decía que no entraría. Yo le repetí, una y otra vez, al policía que esa persona era idéntica a todas las demás que sí podemos entrar a las instalaciones del ex convento sin que nadie intente detenernos o cuestionarnos sobre lo que deseamos hacer adentro a lo que él, con una tranquilidad perturbadora, sólo repetía que no entraría. Viendo que el argumento de la calidad de todos como ciudadanos libres e iguales no bastaba pregunté al policía si de verdad las necesidades humanas del muchacho no le importaban nada. A lo cual el policía respondió preguntando que ¿cuáles necesidades humanas?, a lo que yo le respondí que la básica e indispensable necesidad humana de poder utilizar un baño. Varias veces intenté argumentar por ese lado y la respuesta del policía seguía siendo que no entraría. Ante la insistencia del policía de que el joven no pasaría y mi insistencia de que no podía discriminarle por la manera en que estaba vestido, peinado y, en general, por toda su apariencia, el policía optó por llamar a una persona que también labora en el ex convento y que estaba vestida de civil. Esta persona era una mujer a la que saludé para proceder a identificarme plenamente ante ella y manifestarle que se estaba cometiendo un acto de discriminación contra un joven al que no se le permitía la entrada por su apariencia. Después de escuchar dicha situación, esta mujer no me concedió razón alguna sino que intento justificar la reticencia del policía aduciendo básicamente la siguiente razón: ella afirmaba que no se le permitía la entrada porque muchas personas, que se encuentran en la misma situación que este joven, rayaban los baños y, hasta a veces, los tapaban. Intenté hacerle comprender a esta persona la debilidad de su argumento aduciendo a que no podemos sancionar con anterioridad a una persona sin que esta haya cometido un delito o haya cometido una falta administrativa. Es decir, yo argumentaba que no podíamos penalizar al joven por lo que podría hacer, en lugar de lo que ya ha hecho. Para ello utilicé un ejemplo, le dije que si a mi me parecía que ella era una terrorista, no era motivo suficiente para sancionarla e intentar condenarla a la cárcel como una forma de prevenir que cometiera delito alguno. Lo mismo sucedía con este joven, a quien no le podíamos imponer la pena de no entrar a un baño porque a ella y el policía les parecía que podría provocar un daño en las instalaciones. Este argumento no la convenció a ella ni al policía pero viendo mi insistencia le permitió al muchacho que pasara al a baño, sin dejar de advertirle antes, que lo hiciera rápido. Sin embargo, dándome cuenta de que mis argumentos no les eran válidos y que, tan sólo dejaban entrar al joven esperando que la situación terminara ya, yo continué dirigiéndome a ella y al policía tratando de utilizar otro tipo de argumento. Yo les argumentaba que las personas como este joven, que se encuentran en situación de calle ya les ha tocado vivir una desventaja considerable respecto a todas las demás personas que sí tenemos la suerte de tener un trabajo, de haber asistido a las instituciones educativas, de disfrutar de actividades culturales y que no hacíamos ningún tipo de justicia social quitándoles a estas personas las pequeñas e insignificantes oportunidades que les damos como sociedad, por ejemplo, poder entrar con libertad a un baño que se supone es público. Les señalé que si queremos construir un mejor país debemos preocuparnos por la situación en la que se encuentran los más desventajados en este país. Viendo que mi argumento no les resultaba válido, recurrí al último argumento que me quedaba: les indiqué que mientras a este joven se le sancionaba por algo que aún no había cometido, el policía si cometía un acto que está tipificado como delito al discriminar al joven. Le dije que así llegara una persona en un situación tan crítica en la que sus ropas estuvieran llenas de vomito, con olor fuerte a orines, por no haber tenido oportunidad de darse un baño en semanas enteras, aún en ese caso no podían negarle la entrada. Sin embargo, este argumento tampoco los convenció y por respuesta, primero el policía dijo que habría que decirle esto a quienes dirigen la administración en el ex convento y quienes, según argumentó el policía son quienes le piden seguir este tipo de políticas. La mujer, la que había sido llamada por el policía, optó por darse la vuelta e irse sin decirme ni una palabra más. Viendo mis argumentos agotados sin haber podido ganar nada, más allá de que en ese momento se le permitiera usar el baño al joven, mi esposa y yo decidimos seguir nuestro camino. Es esta situación que nos ha tocado vivir, al joven objeto de discriminación, a mi esposa y a mí, la que motiva este escrito. Aquí se intentan dar argumentos de por qué la posición que mantiene el policía, y que refleja la política que sigue el ex convento del Carmen, es discriminatoria y constituye una injusticia social que es evitable y que puede ser erradicada de inmediato –al menos en este caso particular. Para llegar a dicha conclusión deseo utilizar dos tipos de argumentos. El primero, por su naturaleza, puede tener consecuencias en el ámbito legal. El segundo, es un argumento puramente ético que intenta mostrar, en la medida de lo posible, que debemos mostrar un interés, que se pueda traducir en políticas sociales, por las personas que les ha tocado sufrir determinadas desventajas sociales. El argumento legal. En primer lugar deseo señalar que infiero que, lo que aconteció a este joven, es una política del ex convento del Carmen y no solamente un acto por parte de una o dos personas –el policía y la mujer a la que éste llamo–, primero porque la mujer me confirmó que la prohibición no sólo era extensible al joven sino a todas aquellos que les pareciera que pueden entrar a los baños y consumir drogas en ellos o rayar las paredes. Lo cual –desde mi particular percepción– de ninguna manera se podía afirmar del joven que intentaba pasar. En su caso, él les llamaba más la atención primero, por lo modesto de su ropa –que permitían adivinar su situación social– y, segundo, por su corte cabello y los aretes que utilizaba. De todos los argumentos que presenté al policía pude percibir que si acaso alguno llamó su atención fue el de que la discriminación es un acto tipificado como delito. En ese caso se limitó a decirme que si la cosa trascendiera, no se actuaría contra la institución sino que se le removería a él a otro lugar. Por las débiles razones que expuse más arriba en este mismo párrafo, pudiera parecer que es una política seguida de manera institucional y que hay una culpa que se extiende más allá del policía. Para argumentar de la manera que se pretende ahora comienzo por señalar lo siguiente: “el 6 de julio de 2008, la Comisión de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y Reglamentos, del estado de Jalisco, aprobó el dictamen que proponía sancionar la discriminación por el cual resultaron aceptadas las reformas a los artículos 3, 14, 21, 25, 28, 33 y 112 de la Constitución Política de dicho Estado. Se decidió, en tal ocasión, que en el estado de Jalisco se sancione con multas que van desde 25 a 100 días de trabajo comunitario, y multa de 50 a 200 días de salario mínimo a las personas que incurran intencionalmente en discriminar por razones de edad, sexo, estado civil, nivel socioeconómico, embarazo, raza, procedencia étnica, religión, discapacidad o estado de salud” (Fuente: http://www.noticiaspv.com/archivo/7681). De los antes señalados, es evidente que el joven fue discriminado por su evidente nivel socioeconómico. Pero como la mujer, adicionalmente, señaló que no se les permite entrar a personas de las que sospecha que se pueden drogar entonces se puede inferir que también hay una discriminación que se refiere al estado de salud de las personas. Se infiere que se ejerce un acto de discriminación en estos casos porque las personas que, de una u otra forma, son adictas a las drogas son consideradas en el marco legal como personas con problemas en su estado de salud y no como delincuentes –al menos, en tanto no se demuestre que comercializan las drogas con fines lucrativos. De acuerdo a las afirmaciones de esta mujer parece que la institución no ve a los drogadictos como personas con problemas de salud sino como delincuentes a los que hay que quitarles la libertad de utilizar un baño al que sí tenemos acceso gran número de personas. Me parece que el argumento de la mujer para justificar la discriminación contra aquellos que pueden ser adictos a alguna droga es evidentemente endeble y no necesita explicación alguna adicional. Ahora me propongo demostrar que el segundo argumento que utilizaron el policía y la mujer también es endeble y cae por su propio peso. De acuerdo con el policía y la mujer no se le permitía el paso al joven porque ha habido otras personas, parecidas en condiciones socioeconómicas al joven, que han rayado las paredes de los baños. El argumento es complemente débil puesto que afirma que debemos sancionar con anterioridad a aquellas personas que, por su condición y la manera en que se ven, pensamos pueden cometer un delito o una falta administrativa. De cuerdo con este argumento ya no debemos esperar a que las personas cometan un delito o una falta administrativa para aplicarles las sanciones correspondientes de ley. No, lo que este argumento afirma es que la prevención del delito y de las faltas debe derivarse de penalizar con anterioridad a los que posiblemente pueden cometerlos. La mujer y el policía afirmaron –ante mi esposa, ante mí y ante un amigo del joven al que, por cierto, sí permitieron la entrada– que no sabían nada del joven más que llevaba un par de días trabajando en el semáforo de la esquina. Es decir, afirmaron no saber si este joven ha cometido antes un delito o una falta administrativa en algún lado. Sin embargo, decidieron por adelantado, que había que sancionarlo no permitiéndole la entrada a un lugar al que prácticamente todos tenemos acceso –al menos en domingo cuando el baño no está cerrado gran parte del día. El argumento es débil porque no existe forma alguna de que nuestra legislación vigente justifique ejercer sanciones penales o administrativas –como las que se pretendían aplicar al joven– basado en lo que alguien puede percibir. Evidentemente los dos argumentos –presentados por el policía y la mujer – son endebles desde el punto de vista legal. Pero, además, se debe señalar, que son constitutivos, también del delito de discriminación en dos de sus modalidades: la modalidad de discriminar al joven por su evidente nivel socioeconómico y la modalidad de discriminarlo por su posible estado de salud. Con esto cierro mis argumentos que se refieren al primer conjunto de argumentos que sí pueden tener repercusiones reales. Aquí añadiré un espacio para advertir que esta situación no es exclusiva del ex convento del Carmen. También he podido ver, con aflicción, que en la biblioteca pública de la UDG conocida como biblioteca Octavio Paz, ubicada en el centro histórico, tienen en el área de paquetería un papel que dice que no se permitirá la entrada a personas que –de acuerdo a ellos–, no estén lo suficientemente higiénicas. Evidentemente ello afecta a aquellas personas, que por su situación de calle –o de salud–, no tienen oportunidad de tomar un baño muy a menudo. Esta es una discriminación que podría pertenecer a tres de las categorías que la ley señala: las capacidades, el estado de salud, y las condiciones socioeconómicas. Por ahora, no deseo extenderme más en ese caso sino únicamente mencionarlo. El argumento ético. El argumento ético que aquí esgrimo pretende ser breve y señalar tan sólo lo que es muy evidente y no exige de análisis minucioso. En 1971 se publico por primera la Teoría de la justicia de John Rawls –filósofo norteamericano considerado por muchos, incluido el premio Nobel de economía Amartya Sen, el filósofo político más importante de nuestra era. Si hay algo de toda la importancia que Rawls ha legado a la humanidad es la idea de que, para que las democracias modernas sean justas deben poner gran interés en las personas que pertenecen al grupo de los menos aventajados de la sociedad. Los menos aventajados son aquellos que, si bien tienen los mismos derechos y libertades que los demás, tienen los ingresos y nivel de riqueza más bajos de la sociedad. Una sociedad, de acuerdo con Rawls, no podrá ser justa sino está organizada de manera que la cooperación social se realice de forma que todos mejoren su condición pero muy especialmente los menos aventajados. En primer lugar se comete una injusticia contra este joven cuando no se le conceden los mismos derechos y libertades de tener acceso a los lugares públicos a los que tenemos todos los demás. Desde ahí hay una injusticia social grave contra ese joven. Pero, además, el joven al que se intentó evitar la entrada al baño público del ex convento del Carmen puede ser considerado como un miembro del grupo de los menos aventajados –debido a sus niveles de ingreso y riqueza extremadamente bajos. Cuando le negamos el acceso a un baño público –tan sólo para prevenir que no lo raye– no le estamos haciendo ninguna justicia social. Por el contrario, a su ya desventajada situación le estamos incorporando factores que la hacen, todavía, más difícil. A este joven, no sólo –como sociedad–, no le hemos proporcionado una igualdad de oportunidades –de educación, por ejemplo– para que pudiera llegar un día ocupar un puesto como el que ocupan el presidente, el gobernador y los congresistas, sino que además las pequeñísimas oportunidades que en realidad tiene, como poder utilizar simplemente un baño público, se las quitamos hasta dejarlo sin nada. No parece ser coherente el argumento –que propone el policía y la mujer– de que le hacemos justicia a todos los demás al evitarle la entrada al baño a un joven para evitar que éste, posiblemente, lo raye. No es argumento que puedan seguir manteniendo las instituciones públicas. Rawls, señala que para que un ciudadano pueda ejercer plenamente sus facultades de ciudadano libre e igual es necesario que tenga acceso a un conjunto de bienes primarios. Entres esos bienes primarios se encuentran las bases sociales del autorrespeto. Una persona no puede sentirse valiosa cuando alguien le dice que no es digna, ni siquiera, de utilizar libremente un baño público. Practicar la discriminación contra un joven –enfrente de todos, además, como parte de la humillación– no es una forma de hacer que se sienta valioso como persona y como ciudadano libre e igual. Por el contrario es una forma de hacer que se sienta aún más marginado de la complicada situación en la que ya le ha tocado vivir. Discriminar y humillar a un joven de esa forma es una manera de crearle, o aumentarle si ya lo tiene, un justificado resentimiento social. Las bases del autorrespeto incluyen también el sentir respeto por los demás. Al discriminarlo lo estamos invitando a lo contrario. Richard Arnesson, filósofo y economista norteamericano, nos ha invitado a pensar en muchos de sus artículos, entre ellos el de Igualdad de oportunidades para el bienestar que la desventaja social la pensemos en los siguiente términos: se comete una injusticia social contra una persona cuando ésta –sin deberse a su culpa– no tiene las mismas oportunidades que tienen las demás para procurarse su propio bienestar. Es decir, es injusto que una persona deba sufrir marginación, pobreza, hambre, cuando no ha tenido las mismas oportunidades que han tenido los demás. Yo le argumentaba a la mujer y el policía que ya nos había tocado –a ella, el policía y a mí– salir beneficiados con muchas oportunidades que nunca ha tenido el joven como para también quitarle la oportunidad de poder acceder a un baño en el cual satisfacer una necesidad humana tan indispensable. Al eliminarle al joven la oportunidad de acceder al baño le quitamos una oportunidad importante de ver realizada una necesidad humana indispensable para que pueda perseguir hasta donde le sea posible –dadas sus limitaciones sociales y económicas– su propio bienestar. El premio Nobel de economía Amartya Sen en su libro Nuevo examen sobre la desigualdad, no has enseñado que las sociedades que practican la justicia son aquellas en las que se pone énfasis en las cosas que pueden hacer y ser sus ciudadanos. Lo que Sen exige es que para determinar el grado de desventaja en el que se encuentra una persona nos preguntemos por la libertad real que tiene de hacer y ser muchas cosas. A este conjunto de haceres y seres es lo que Sen denomino como el conjunto de las capacidades. Es decir, para determinar en qué grado le hacemos justicia a una persona debemos preguntarnos cuáles son las cosas que realmente es capaz de hacer. Como la capacidad de estar bien alimentado, la capacidad de tener un techo para cubrirse por las noches, la capacidad de poder evitar enfermedades de fácil prevención, la capacidad de poder participar en las actividades sociales, etc. Es evidente que cuando le quitamos la oportunidad de utilizar un baño público a una persona que se encuentra en condición de calle le estamos quitando una capacidad fundamental: la capacidad de poder evitar enfermedades de fácil prevención. Me explico, muchas veces nos toca ver que en las calles hay excremento humano de las personas que tienen que pasar en ellas gran parte de su día. Es natural pensar que estas personas se ven en la necesidad de tener que hacerlo en las calles ante la negativa de restaurantes y dependencias públicas de permitirles utilizar un baño. Esta circunstancia –de tener que evacuar en la calle– es una situación que pone en riesgo la salud de las personas que se ven forzadas a hacerlo. Por lo tanto, cuando no les permitimos utilizar los baños públicos les quitamos la capacidad importante de poder evitar enfermedades de fácil prevención, por ejemplo, una enfermedad estomacal que provoque diarrea o, incluso, algo mucho más grave. Otro autor que también puede otorgarnos alguna luz respecto a lo que se desea argumentar aquí –que se comete una injusticia cuando no se le permite el acceso a un baño público a una persona en situación de calle– es G. A. Cohen para quien, en su artículo En la moneda de la justicia igualitaria, se comete una injusticia contra una persona cuando no se le concede el mismo acceso a la ventaja que tienen los demás. Naturalmente que poder pasar a un baño con oportunidad es una ventaja. Ésta, permite a las personas mantener su salud y poder desempeñar todas sus demás actividades con comodidad. Sin embargo, por alguna razón existe una tendencia, cada vez más arraigada, de negarles a las personas que puedan utilizar el baño. Cuando una institución pública –como lo es el ex convento del Carmen– le niega la entrada al baño a una persona le está negando el acceso a una ventaja indispensable: la ventaja de sentirse cómodo para poder realizar las demás actividades sociales en las que estamos inmersos. He presentado hasta ahora, brevemente, argumentos éticos de por qué se comete una injusticia social contra una persona a la que se le discrimina en los lugares públicos. Por sí misma, la discriminación es un mal que debe ser erradicado de nuestras sociedades. Aquí se ha argumentado de cómo es que esta discriminación se convierte en un doble mal cuando se le quita a la persona discriminada acceso a otras cosas valiosas como la libertad, el bienestar, las capacidades, las ventajas, la igualdad, las oportunidades, etc. ¿A quién va dirigido? Este documento ha sido escrito para que sea leído por las autoridades del ex convento de Carmen. Como dije al principio de este escrito considero que la discriminación que se practica para tener acceso a sus instalaciones es algo que puede ser solucionado hoy mismo. No me parece que exista una circunstancia que evite que a partir de ahora se les instruya adecuadamente a los policías de la entrada para hacerles comprender que pueden ser sujetos de procesos penales por cometer el delito de discriminación en alguna de sus modalidades. Espero que mis breves argumentos muevan a las autoridades del ex convento del Carmen para cambiar su política de acceso. Si mis argumentos no los han convencido espero que consulten con sus superiores, y a la vez éstos con sus departamentos legales, para saber con certidumbre si existe una base jurídica que les permita mantener este tipo de políticas. Como ciudadano estoy convencido que –a la sociedad– nos es más caro mantener policías y autoridades que no promueven la libertad y la igualdad de los ciudadanos, que mantener las reparaciones por los daños que pudieran sufrir los baños por un uso inadecuado o, incluso, vandalismo por parte de algunas personas. Como quiera que sea, la prevención no puede ser interpretada como se ha hecho hasta ahora: evitando la entrada a quienes nos parece pueden ser drogadictos o delincuentes juveniles –al menos no, mientras no exista una base jurídica que justifique restringirle el paso a una persona particular y no a un grupo completo. Las razones han sido expuestas antes y no abundaré más en ello. Sin embargo, este documento también tiene el propósito de llegar a otro tipo de autoridades y a otro tipo de instituciones. En la medida de mis posibilidades intentaré hacer llegar este documento a los comités estatales de los partidos políticos, al gobierno del estado de Jalisco, al ayuntamiento del municipio de Guadalajara, a miembros del Congreso del Estado que quieran escucharme, a miembros del Congreso Federal de la misma forma, a los organismos de los derechos humanos que les interese, a estudiantes y académicos, a miembros de la prensa que pudieran interesarse y, en general, a toda persona que quiere escucharme. Lo que aconteció en el ex convento del Carmen es una situación generalizada que también se vive en otras instancias gubernamentales. En otras ocasiones, he tenido que lidiar en muchas ocasiones con policías municipales porque detienen por su apariencia a jóvenes en la calle para revisarles sus bolsas y bolsillos de ropa sin motivo alguno. Todo ello sucede mientras que observo camionetas lujosas pasar a grandes velocidades –las cuales me parecen más sospechosas– sin que esos mismos policías hagan algo. En algunas de estas veces han amenazado con golpearme por entrometido. Pero no soy un entrometido: los derechos y libertades de todos es una cosa tan delicada que, por lo tanto, debe ser defendida por todos los ciudadanos de este país. Son este tipo de injusticias las que sí es posible evitar en el corto plazo, no veo razón alguna de por qué no podríamos alcanzar un objetivo tan sencillo y simple. Política pública. Por lo tanto, para finalizar deseo proponer a todos aquellos que nos representan en los Congresos, ya sean estatales o federales, para que promuevan leyes que permitan que todas las personas en situación de calle tengan acceso a los baños de los restaurantes y tiendas que cuenten con ellos. Exigirles algo tan sencillo no es imponerles una carga social exagerada. Por el contrario, es exigirles tan sólo que cumplan con su responsabilidad social que todos como sociedad tenemos para con los menos aventajados. Manuel Berumen Resendes.
  

Política 
  Álvaro
  27-07-2010        paradigmaconsultores@prodigy.net.mx
Diálogo con Mí mismo. ¿Y cuál es tu ideología política, porque francamente te contradices en tus escritos? Por formación, por generación, mi pensamiento vuela hacia la izquierda. Recuerda, mí mismo, que soy prófugo del sesenta y ocho, que estuve detenido, que admiré como todos al Che, y que me alimenté con la prosa contundente de Eduardo Galeano, pero si la izquierda mexicana es el Peje o Fernández Noroña, y la internacional Hugo Chávez o Evo Morales entonces soy de derecha… Pero si la derecha, hija adoptiva del sinarquismo, es representada por el secuestrado Jefe, o por Carlos Abascal, que reinaguró el Index Librorum Prohibitorum en el siglo XX, o por la eximia Marthita, Bátiz, o los Caballeros de Malta, entonces soy de centro… Pero si en el centro me encuentro al “Jurassic Park” con Manlio Fabio, Emilio, Bartlett, Roberto Madrazo, Carlos Salinas, todos intentando ser Ave Fénix a como dé lugar, entonces declaro que me he quedado sin ideología política. ¿Y tu religión? Por tu formación eres católico, pero después de leerte pareces hereje. Después de leer tantos y tantos libros, de escuchar a tantos religiosos, de sufrir los discursos del Cardenal Norberto, y las monerías de Marcial Maciel o Mario Pezzotti, y saber de las miles de religiones y sectas excomulgadas unas a otras en hierático nombre de Dios, me declaro candidato independiente al cielo. No me digas que estás en contra de los sindicatos, sólo eso me faltaba. Por supuesto que no. Eres un entrevistador que pone palabras en la boca del otro. Soy fan del sindicalismo revolucionario, de las corrientes de Sorel y Fabiola. Considero al sindicalismo un eslabón indispensable del proceso democrático, el recurso fundamental del trabajador para defenderse de los abusos, pero si el sindicalismo de México es representado en los tres tiempos por Fidel Velázquez, Barragán Camacho, La Quina, Hernández Juárez, Napoleón II, Gamboa Pascoe, Elba Esther, y el hoy célebre Martín Esparza, me declaro admirador de los empresarios… Pero si los empresarios se parecen a El Divino, a Lankenau, Carlos Ahumada, Raúl Salinas deGortari, entonces me declaro… No sé qué me declaro. Me cae que no entiendo nada. Mejor me sirvo una copa de vino y pongo un disco de Antonio Carlos Jobim.
  

cambio climatico 
  GERARDO
  25-07-2010        muerusticopiel@hotmail.com
hoy en dia sufrimos los efectos de uno de los males que afectan severamente a la humanidad, por eso debemos poner enfasis, llego el momento de actuar y de plantaer a la comunidad en internacional que integran la O.N.U. sobre el cambio climatico, mas tarde seria demasiado. es el momento de cada uno de nosotros como habitantes del planeta tierra, darle fortaleza al proyecto que va cambiar la historia de la humanidad.




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