El sismólogo y meteorólogo croata, Andrija Mohorovicic (1857-1936), descubrió el límite que separa la corteza del manto terrestre, lo que hoy se denomina discontinuidad de Mohorovicic o Moho. Esto lo logró analizando ondas sísmicas tras un terremoto ocurrido en 1909 al sureste de Zagreb. Actualmente se sabe que la corteza alcanza de cinco a nueve kilómetros de grosor bajo la superficie del fondo oceánico, mientras que bajo la superficie continental, el espesor se encuentra entre los 25 y los 60 kilómetros.