La industria aeronaútica no ha quitado el dedo del renglón. Recientemente en la Feria aérea Internacional de Farnborough, Inglaterra, varias compañías mostraron sus esfuerzos para reducir algunos de los inconvenientes de superar la velocidad del sonido, como la llamada explosión sónica, que ocurre cuando los aviones exceden la velocidad del sonido. Los estallidos sónicos disipan enormes cantidades de energía, que pueden incluso exceder los 200 decibelios.